| ¿Qué es ProyectAmérica? |
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| Quienes somos |
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El 28 de marzo de 2006 la Corporación ProyectAmérica se constituyó como un centro de diálogo anclado en la sociedad civil; dedicado al debate y difusión de ideas sobre el desarrollo de Chile y América Latina; la calidad de la política, y las modalidades de su inserción en el mundo global. En este contexto, el Directorio junto a los Socios Fundadores de la institución subrayaron que esta iniciativa se enmarcaba en los logros dados en los sucesivos gobiernos de la Concertación; un periodo en el que no sólo se recuperó la democracia sino que también se dio inicio a un camino de progreso, fundado en un esquema económico-social que tomó en consideración los límites del manejo de la demanda por parte del Estado en una economía global y las disfunciones que provoca un mercado sin regulación ni contrapeso. Chile ha seguido una vía exitosa de progreso combinando crecimiento económico, desarrollo humano y expansión de las libertades y los derechos de las personas. El camino recorrido por el país ha permitido, en lo grueso, recuperar una convivencia basada en el respeto a los derechos humanos y aprovechar las oportunidades que abre la globalización para insertarnos de manera dinámica en el mundo de las comunicaciones en tiempo real y en el comercio internacional. Esto ha obligado a un mayor esfuerzo de eficiencia y eficacia en nuestra capacidad productiva y comercial, abriendo un amplio abanico de relaciones políticas y culturales privilegiadas. Para una inserción positiva en el mundo de hoy, son clave procesos en permanente construcción, como la afirmación de nuestra peculiaridad cultural, la búsqueda de la protección y cohesión social, el cultivo de nuestras tradiciones republicanas, el manejo responsable de la hacienda pública, la modernización tecnológica, la innovación, el acceso al conocimiento y la apertura al mundo. Asimismo, el compromiso del Estado con el fomento del sentido de comunidad, y el cumplimiento de objetivos de su propia responsabilidad social, ayudando a crear un clima en que los agentes empresariales y los actores de la sociedad civil puedan contribuir a generar un círculo virtuoso de participación y compromiso con el bien común. Detrás de los logros políticos y económicos del país está la creación y existencia de la Concertación de Partidos por la Democracia. La Concertación es más que una alianza electoral o un pacto político. Es una convergencia de grandes corrientes culturales que conforman el ideario progresista y parten de la tradición de las izquierdas vinculadas a la Internacional Socialista y el Social-Cristianismo. La Concertación es sobre todo un fenómeno social fundado en un pensamiento compartido. Ese patrimonio común es su principal fortaleza, avalada por una experiencia compartida de lucha por la democracia y compromiso con los gobiernos democráticos. Este proyecto progresista busca abrir una perspectiva de esperanza en un escenario como el del siglo XXI, en que los paradigmas culturales y los valores están sometidos a permanentes presiones de cambio. La Concertación ha posicionado a Chile entre las naciones de América Latina que han entrado con buen pie a la nueva era, intentando transparentar las necesidades reales de la gente mediante reformas tanto al mercado como al Estado. La experiencia vivida por el país puede resultar paradigmática en nuestro continente. Alejados de cualquier fórmula populista hemos buscado ser actores y no meros objetos de la mundialización, impulsando políticas públicas capaces de dar cuenta de las demandas populares. Hoy es fundamental poner acento en las relaciones con nuestros países vecinos, así como con América Latina y el Caribe. Debemos esforzarnos por lograr una reforma del sistema interamericano que permita actualizar sus instituciones. Lo mismo vale para el sistema de Naciones Unidas. Tenemos que ir generando entre todos nuevos instrumentos para favorecer la gobernabilidad de la globalización. Para la proyección del pensamiento progresista chileno, en tanto, debemos sostener un proceso de profunda elaboración y creación cultural y política, teniendo en cuenta los desafíos del futuro. Hay que abordar los temas con un enfoque que incorpore la visión de las nuevas generaciones políticas, las mujeres y los nuevos actores culturales. Es así como nuestro campo de actividades incluirá la organización de talleres, mesas de trabajo en torno a los temas mencionado; la publicación de opiniones y debates en distintos formatos; la organización de eventos nacionales e internacionales, y la creación de mecanismos de participación para los chilenos y chilenas interesados en participar en la construcción del futuro del país.
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